jueves, 30 de octubre de 2008

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Tal vez ya nos conocíamos de otra vida, tal vez nos odiamos con pasión o nos amamos con locura, tal vez solo la muerte nos separó… no sé, pero siento que no es esta nuestra primera vez…

domingo, 19 de octubre de 2008

Pasando página....


Vania estaba sentada en una banca del parque que fué testigo de la historia de amor más rara que pudo haber vivido... y escrbió como solía hacerlo, por terapia más que por adorno...

"Le he dicho adiós, como los arboles a sus hojas cada otoño... mil partes mias... mil partes suyas, todas vibrantes, atraídas y repelidas a l mismo tiempo... tal vez logré ver su corazón y eso fue lo que siempre le asustó... perder el control, a nadie nos gusta ser vulnerables y mucho menos a él. Hay algo que duele aquí dentro, no sé si pueda decir que me rompió el corazón, simplemente hay nostalgía respecto a lo que causó... hasta eso era raro entre los dos. Me siento extraña porque muchas veces no se si nuestra historia fue o no fue.

No pude con su vida y el tampoco podría con la mía, verdades o mentiras, buena o mala vida... creo que pude ver su alma, y aunque he creído que lo mejor pudo haber sido no conocerlo es demasiado lo que me enseñó cuando no pretendía ser mi maestro... cuando no pretendía ser mas de lo que era y somos... mortales simples mortales.

Es extraño, es como si pudiera ver las plantas crecer... como si pudiera sentir que crecí un centímetro...."
Ella cerró su cuaderno, secó su lagrima y muy tranquila miró al frente... y a lo lejos una melodía se escuchó... "triste la historia de amor que no fue..."

miércoles, 15 de octubre de 2008

Alas...


Layla siempre había sabido muy en su interior que no era alguien normal, y no en el mal sentido de anormalidad, simplemente sabía que tenía un encanto especial, era como si solo con una sonrisa encantara a las personas, desde pequeña era como si pudiera derretir al corazón más duro.
Esa mañana de miercoles era como cualquier otra, no era un miercoles fuera de lo normal, no era diferente a los miercoles anteriores o a los dos dias de la semana que le antecedieron, como siempre se puso un poco de brillo labial antes de bajar del autobus y después se puso en marcha directo a su escuela, tenía que cruzar una calle y fue justo ahí cuando se percato de que algo pasaba, al ir atravesando la calle noto que las personas de los coches la miraban atónitas, uno de los conductores se persignó al verla y aceleró siguiendo su camino a toda velocidad, un transeunte la miró horrorizado y evitó pasar a su lado... ella no sabía lo que pasaba, hasta que volteó al piso y comprendió lo que pasaba gracias a su sombra, sin duda le pasaba algo sorprendente... un par de alas brotaban de su espalda... alas negras, pudo comprobarlo gracias a las vitrinas de un banco.
De repente, tras comprender todo, sonrió, de una manera tal qu epodría haber causado ternura o miedo intenso y sin más emprendió el vuelo... hasta que se perdió en el cielo azul.
Una pluma negra fue lo único que al volar dejó, aún así, las siguientes horas pasaron como si nada, el agetreo, la falta de tiempo y el tráfico... todo igual, como si nad ahubiera pasado... la gente no tiene memoria... bien dicen por ahí.

martes, 14 de octubre de 2008

Sorpresas...


Angelica acababa de mudarse, no conocía a muchas personas, aún era verano así que mínimo tendría que esperar hasta que iniciaran las clases para conocer a alguien, aún así había alguien que siempre había llamado su atención, un chico, le parecía interesante aunque siempre muy serio, tímido.... tierno, siempre con su libreta dibujando al parecer, quién sabe que, pero nunca se separaba de ella, incluso solo de repente solía ver a la gente que pasaba de reojo, él vivía justo frente a su casa, así que una tarde y casi por accidente empezaron a platicar, sería difícil recordar como fue que empezó todo, pero la timidez de uno y la novedad de otra los hicieron muy unidos.
Platicaban cada ves que podían, a veces por las cálidas mañanas o por las noches frías y estrelladas, a veces todo el día, pero fue una de esas noches que él antes de irse a su casa le dijo - algún día te invitaré a salir, pero ese día tiene que ser especial. - sin decir algun otra palabra él se fue con las manos en las bolsas del pantalon y silvando cruzó la calle, y como siempre antes de entrar a su casa con la mano le dijo adiós y como siempre había sido parte de su juego ella le aventó un beso.
Esa noche ella no se sintió igual, observó por largo tiempo antes de dormir la casa de su amigo, después le aventó otro beso en secreto, en silencio sonrió y apago la luz.
Pasaban días y él seguia como si nada, las platicas eran normales, ella ya hasta empezaba a dudar que algún día la invitara, aún así era uno de los mejores amigos que pudo haber encontrado, simplemente porque una sonrisa suya aliviaba la soledad que en ocasiones sentía... era como si la hiciera comenzar de cero.
Un domingo ella estaba tranquila en su habitación, escuchando música y de pronto escucho unos ruiditos en su ventana, se asomó y vió al niño de la mejor sonrisa que conocía con una original invitación...

lunes, 13 de octubre de 2008

Alguna vez...


Tres años de noviazgo y ¿por qué había cambiado tanto?, tenían 6 meses de vivir juntos y parecía que llevaban más de 25 años de mal matrimonio. No había discusiones, pero sí un frío que helaba hasta los huesos, ¿acaso no era lo que él creyó durante tanto tiempo?, ¿no resultó como lo esperaba?, pero ¿qué había hecho mal?... y ¿por qué él jamás decía algo?. Ahora sí estaba segura de que él salía con otra chica; en realidad nunca había sido celosa ni insegura, mucho menos había desconfiado de amigas o compañeras de trabajo, siempre era amable, así era ella desde toda la vida, e incluso solían decían que era como la mujer perfecta y lo mejor es que nunca lo había hecho por agradar, simplemente así era, sin embargo, eso no bastó... la perfección no existe.
Fue como un valde de agua fría... toda la confianza que tenía se derrumbó en un instante, tres años de iluciones echadas a la basura, y sabe desde cuando ella ya no era la única, solo "la oficial"... una más.
Estaba serena... pero sentía que en cualquier momento se derrumbaría... en cualquier momento él entraría a la habitación... sabía que era cuestión de minutos... sentía que su corazón latía cada ves más fuerte... estaba inmóvil sobre la cama, y en eso escuchó pasos, no se movío, estaba casi inexpresiva. A su lado izquierdo estaba la puerta por donde él entró... ella solo extendió la mano para entregarle su celular... se quedó frío... sabía que su expresión no era buena y toda la seguridad con la que entró a la habitación se desplomó al ver que ella ya no sería igual con él, todo había cambiado, ahora su espalda protegía a su corazón que alguna vez fue todo de él... alguna vez.

martes, 30 de septiembre de 2008

Como casi siempre...


Natalia estaba sola en su cuarto, frente a su computadora, e intentaba hacer su tarea... sabía que debía hacerla, incluso hasta esta tarde estaba ilusionada con ese trabajo, quería hacerlo lo mejor posible, llevaba tanto ideando la forma de hacerlo y ahora, justo antes de entregarlo se quedaba petrificada... ¿hormonas o acumulación de sentimientos encontrados?, no sabía pero de lo que sí estaba segura es de que estaba enojada por sentirse triste y no poder hacer bien su trabajo.
Le desagradaba sentirse así, en ese estado de cansancio de su entorno, de las personas, de su persona no sabía que hacer solo tenía ganas de correr... sí, de correr o de estar sola frente a un paisaje con un horizonte lejano, con el aire jugando con su cabello, acariciando su rostro, desacomodando su suéter o recostada viendo la inmensidad azul... teniendo 5 minutos de tranquilidad, siento un poquito libre, pero a decir verdad aunque se moría de ganas de hacerlo sabía que después de esos 5 minutos todo volvería a ser igual.
Natalia volteó a ver la cama, recorrío su recamara con la vista y respiró profundo, abrió una hoja de word y prosiguió a hacer su tarea, sabía que no sería nada brillante, ni resultaría como lo planeo, pero al menos cumpliría... como casi siempre....

lunes, 8 de septiembre de 2008

Viernes anormal...


Pasaba de las 21 hrs. cuando llegue a mi apartamento... jornada larga de trabajo, mis pies me mataban, como pude y perdiendo toda compostura avente mis tacones, camine a mi alcoba, me amarré el cabello en una coleta, me desmaquille rápidamente, me puse mi pijama y me dirigí a la cocina... había una lata de té verde, vacie un poco en un vaso y examine mi refrigerador, no había mucho que comer, hoy tendría que haber ido de compras, pero al salir tan tarde de trabajar no me dió tiempo y no había nada que no haya comido los últimos 3 días... decidí pedir pizza... sí, eso necesitaba... pizza, una pelicula, relajarme dormir y descansar todo el fin de semana... ordené mi cena - aunque parece una locura acepté la promoción del 2x1 ¡dos pizzas medianas para mi sola! - localicé una pelicula interesante en televisión y me senté a esperar mi pedido y a descansar, pero de pronto mi mente vagó, mire a mi alrededor... hacía ya casi 2 años que no veía una foto en ese marco donde puse la foto con mi último novio... el marco estaba vació... pero... ¿mi corazón estaba bien?... pero qué cosas digo... está tranquilo y eso es estar bien ¿no?. Vuelvo a la pelicula y me distraigo hasta que el timbre de mi departamento me saca de la trama de la pelicula mientras doy un saltito por el susto... fue muy brusca esa forma de volver a la realidad... brusca y graciosa... sin preguntar quién es doy por hecho que es el repartidor con mi pedido... y solo digo por el altavoz - adelante, pasa- mientras aprieto el botón que abre la puerta, busco mi cartera y se oye que tocan la puerta, buscando aún mi dinero abro la puerta y al levantar la cabeza... me doy cuenta de que no es el repartidor - esa costumbre mía de no preguntar antes, debo ser más cuidadosa - , después de poner una cara graciosa y de notar cierta sonrisa en la persona que está frente a mi suelto una carcajada...

- disculpa pensé que eras el repartidor, espero una pizza...

en eso se escucho el timbre de nuevo y quién estaba frente a mi sonrió y dijo con una voz tan linda
- creo que debe ser él ahora si, lamento no haber sido yo el repartidor - y agachó la mirada mientras sonreía...
- ¿puedo ayudarte en algo?
- ya lo has hecho, solo quería agradecerte, acabo de mudarme hoy al departamento 7 este que está aquí enfrente, pero olvidé la llave de abajo ya había intentado en 3 departamentos nadie me abrió y bueno... tú siquiera me dejaste explicar quién era, pero en fin el caso es que me abriste... bendita pizza por eso me encanta, de lo contrario me hubiera quedado afuera... y mira aquí viene así que te dejo... gracias y nos andamos viendo... vecina...

A penas pude sonreir y decirle adiós con la mano, recibí mi pedido, pagué y mientras yo hacía eso ese chico tan lindo entro a su departamento... cerré la puerta. A penas podía creer que esta noche de viernes tan simple me encontraría con esa mirada, sonrisa y voz tan... únicas... dejé todo lo que traía en las manos sobre la mesa, abrí mi puerta, y al mismo tiempo se abrió la de enfrente, al vernos sonreímos...
- hola... iba a preguntarte sí tenías un poco de café, no encuentro el mío, me estoy volviendo loco
- sí, pero dime, ¿tienes planes para hoy? - una anormalidad más en mí, una más qué más da -
- en realidad no, tengo mucho que arreglar pero solo quiero ver una pelicula, descansar y tomar café quizás...
- ¿compartimos planes y pizza?
- una pizza y buena compañía es buen motivo para posponer un café...
- son odiosas las mudanzas, nunca encuentras pronto lo que quieres, comidas frías...
- ni lo digas... pero en fin, este lugar me agrada, espero que valga la pena y espero no tardar mucho en arreglar todo eso, no creí tener tantas cosas...
Tal vez mi marco ya no este solo por mucho tiempo, es pronto para suposiciones pero... cuando hay dos corazones solos unidos por casualidades la imaginación vuela, eso no es normal en mí pero... esas cosas se sienten... las miradas hablan...

jueves, 4 de septiembre de 2008

Menguante...


Me gusta el frío porque la cálidez humana y las cosas pequeñas son más fáciles de disfrutar cuando se tienen las manos heladas.

También el menguar de la luna me gusta, porque aunque desaparece, se que alguna de esas tantas noches volveré a ver su luz, de nuevo será luna llena, habrá renacido y será una metáfora celestial y esperanzadora de que la luz siempre vuelve.

Me gusta ver la vida a través de mis rizos, porque con el vaivén que el viento les ocasiona me siento más libre.

Y me gusta imaginar que en algún lugar de esta inmensa bola azul me imaginas y ves la luna, y el viento juega con tu cabello y al mismo tiempo cuando vuelve a mi enfría un poco el chocolate disuelto en leche que tomo para calentar mi interior.