
El último día de estancia en la playa mi mamá se encontró con una tortuguita. Le tomé algunas fotos y después nos fuimos a caminar con el objetivo de devolverla al mar, total, cuando mi mamá entró al mar para intentar dejar a la tortuguita yo me quedé en unas sillas para ver el mar, era temprano y estaba solo sobre todo en esa parte de la playa, de repente vi a un muchacho sentado en su toalla, con su mochila a un lado y tranquilamente contemplando el mar qué se yo... viendo al frente... solo estaba él en ese plano, estaba completamente solo, la brisa era tan agradable... y esa imágen simplemente me conquisto, habría podido contemplarla por mucho tiempo, y no era que el chico me haya gustado, hasta ese momento no le había visto la cara, simplemente la sensación que me transmitió y en ese momento como soy una gran fanática de tomar fotografias (no seré una gran fotografa pero ah como me gusta) me lance y le dije al chico que si me permitía tomarme una foto y le pedí permiso porque ya había cambiado de postura, así que se acomodó como estaba y me robé esa imagen y me quedé con ese instante para la posteridad, como me gusta ver esa foto, simplemente me relaja, es como estar tranquilo con todo el mundo para uno solito, para hacer y deshacer antes de volver a la realidad.
A la fecha tengo impresa esa fotografía y colgada en mi cuarto, cuando quiero salirme un poco del mundo solo la miro y hasta recuerdo la brisa de ese día... puedo ver una imagen por bastantes minutos, escaparme y recargar las pilas, esa imagen es una de mis favoritas, no me canso!! y se las comparto es justamente la de este post.